TEXTO 3: EL PERFIL FISIOLÓGICO LOCAL

Los resultados obtenidos en los auto-test se traducen en tres indicadores, uno de fuerza (F)y dos de resistencia específica de dedos, cada uno de estos últimos vinculado con la expresión de un componente prevalente de la resistencia: aeróbico (AE) o anaeróbico (ANAE). En conjunto, los 3 indicadores configuran lo que hemos denominado perfil fisiológico local, que sería como una “radiografía” de las capacidades físicas anteriores, las cuales han sido consideradas como las más determinantes del rendimiento en escalada (1-3).

Hasta ahora, tan sólo un estudio (4) realizado con 32 escaladores deportivos entre 7a y 9a, ha valorado esas capacidades diferenciando los componentes de la resistencia citados. Esto fue posible porque dicho estudio ha sido el único hasta el momento que ha tenido en cuenta la condición hemodinámica imperante durante las fases de contracción en los protocolos intermitentes usados para valorar la resistencia. Los gráficos inferiores se derivan de los datos de dicho estudio y en ellos se puede observar la relación que existe entre el rendimiento escalando (medido como el máximo grado ensayado encadenado en los últimos 6 meses) y cada uno de los indicadores (brutos) del perfil fisiológico. Los indicadores brutos (*) serían los obtenidos como se describen en el texto de los Fundamentos científicos de los auto-test.

 (*) El indicador de fuerza (F) se valoró como el máximo peso que se podía sostener durante 5” de  suspensión (MAW_5 por sus siglas en inglés) en una regleta en la que se podía sostener el propio peso corporal (PC) durante 40” (RMP_40). El  valor obtenido (MAW_5) se expresaba de forma relativa al PC y al tamaño de la regleta (2) (gráfico superior). Los indicadores de resistencia (ANAE y AE, en gráficos medio e inferior, respectivamente) se valoraron mediante la integral de la fuerza-tiempo (FTI) en protocolos intermitentes de diferente ratio de esfuerzo:reposo (8:0,5 y 10:3), a intensidad donde la condición hemodinámica local estaba controlada (umbral de oclusión). La escala IRCRA (International Rock Climbing Research Association) se usó para el tratamiento estadístico (equivalencias en la tabla de la derecha).

Para facilitarte la interpretación de los indicadores “brutos”, se ha llevado a cabo una normalización de los mismos en esta App, “traduciéndolos” a una escala del 0 al 10. Por tanto, los indicadores que observas en el historial de auto-test son estos, es decir, los indicadores normalizados. Esto sirve para poder compararlos fácilmente entre sí, ya que los valores “brutos” están expresados en diferentes unidades (kg/mm para el de fuerza y kg*s para los de resistencia). Para llevar a cabo esta normalización, se ha tenido en cuenta los valores medios obtenidos con decenas de escaladores evaluados desde 2015 por el autor de la App, Pedro Bergua (Doctor en Ciencias del Deporte, entrenador profesional de escaladores y escalador con 9a encadenado). Bajo estas líneas encontrarás los mismos gráficos anteriores, pero esta vez utilizando los indicadores normalizados. Como puedes observar, las relaciones obtenidas son prácticamente idénticas.

Cuando existe una relación muy alta entre dos variables, se puede asumir que ambas están midiendo cosas probablemente muy parecidas. Bajo estas líneas puedes observar la relación que existe entre los indicadores brutos y normalizados presentados en los gráficos anteriores. Como puedes ver, la relación para cada par de indicadores que miden la misma variable es elevadísima (mayor a 0.95 en todos los casos), por lo que se entiende que todos ellos (cada par) estarían midiendo lo mismo.

Los indicadores normalizados que aparecen en el historial de auto-test determinan el valor del nivel medio de indicadores (NMI), que es el promedio de los tres indicadores y se calcula de distinto modo si tu objetivo es la escalada deportiva o si es boulder (**):

[(F+AE+ANAE)/3] si haces deportiva.

[(F+ ANAE)/2] si haces boulder.

** Ya que lo normal es presentar un perfil descompensado respecto al indicador (AE) entre los practicantes de boulder, la App calcula el NMI excluyendo este indicador si practicas esa disciplina. De hecho, la capacidad física local fundamental en esta disciplina es la potencia de agarre o Rate of Force Development (RFD)(9-11). Actualmente los auto-test no miden esta variable directamente, ya que para esto se precisa un sensor de fuerza, aunque sí lo valoran “indirectamente” mediante el indicador (F), ya que éste se ha mostrado muy relacionado con el anterior (12).

El NMI es un parámetro que pretende reflejar el estado de forma “global” de un escalador, ya que recoge el conjunto de los indicadores considerados más importantes para cada disciplina de escalada. El gráfico inferior refleja la elevadísima relación que existe entre el NMI y el nivel deportivo (medido como el grado ensayado en escaladores deportivos) (4).

Cuando se analiza esta relación dentro de cada grupo de nivel, que en la literatura científica de escalada se representa como se aprecia en la tabla inferior (5), esta asociación entre el NMI y el nivel deportivo es más alta cuando mayor es el nivel deportivo.

Esto quiere decir que cuanta mayor dificultad se llega a escalar, más dependiente se muestra el rendimiento del desarrollo de las capacidades físicas locales respecto a lo que sucede en niveles más bajos. Esto probablemente sea así debido a que, cuanto mayor es el nivel deportivo, en general más alto es el grado de desarrollo de las habilidades de la eficiencia, existiendo una tendencia a igualarse (sobre todo en lo que respecta al rendimiento en la escalada ensayada, donde a base de intentos, todos los escaladores consiguen escalar una vía de la forma más económica, energéticamente hablando). Dicho de otro modo: cuando 2 escaladores de alto nivel ensayan una vía, suelen presentar un nivel de eficiencia bastante elevado y seguramente parecido (sobre todo cuantos más intentos invierta en ella (6,7)), por lo que el rendimiento en sus vías depende sobre todo de tener la capacidad física para hacerlas. Esto mismo no sucede igual en escaladores de nivel más bajo, entre los que suele haber más diferencia respecto a la eficiencia con la que escalan (aun ensayando las vías), es decir, su nivel de eficiencia escalando suele ser más bajo, como ya observaron Bertuzzi et al. (2012) (8).

Conocer el grado de adaptación que presentas en cada uno de los indicadores que determinan el perfil fisiológico permite:

1) controlar la evolución de cada una de las capacidades que lo determinan (comparando con los indicadores obtenidos en auto-test previos), y

2) saber el nivel potencial al que podrías escalar, inferido de la relación entre el nivel deportivo y tu NMI obtenido en los auto-test.

La tabla inferior relaciona el nivel deportivo (tanto para dificultad como para Boulder), con los NMIs obtenidos por decenas de escaladores (es otra forma, quizás más sencilla, de mostrar lo que aparece en el gráfico previo (grado VS. NMI)). 

Todas estas relaciones arrojan una predicción sobre el nivel al que podrías escalar, como mínimo, potencialmente. Aunque esta predicción sólo es una aproximación, constituye una referencia interesante para que te puedas hacer una idea del nivel al que has desarrollado las habilidades y destrezas que determinan tu eficiencia escalando. Esas habilidades engloban todos los elementos de orden técnico, táctico y mental que determinan el rendimiento escalando, y en escalada se han mostrado tan relevantes que son consideradas factores de rendimiento en la actividad (13).

Por tanto, si no estás rindiendo al nivel asociado con tu NMI, seguramente sea porque presentas un déficit en alguno de los factores de rendimiento de la eficiencia. También es posible, aunque menos habitual, que se dé el caso contrario, es decir, que tengas unas habilidades de la eficiencia muy desarrolladas y tu NMI aparezca relacionado con un nivel deportivo inferior al que realmente rindes. Veámoslo en un ejemplo práctico:

Supongamos un escalador deportivo con el siguiente perfil fisiológico: 4.6, 3.4 y 3.0 para los indicadores de F, ANAE y AE, respectivamente. Su NMI sería de 3.66, lo que estaría asociado con un potencial de rendimiento de 7b+/c aproximadamente. Si este escalador no escala más de 7a+, ya tiene una buena información sobre en qué debería centrarse para mejorar su rendimiento, pues su potencial físico está por encima del nivel al que está rindiendo. En este caso, mejorar sus capacidades físicas aún más (que es lo que principalmente permite el entrenamiento en suspensión), no sería lo más recomendable y, posiblemente, limitaría su rendimiento en el futuro al estar reforzando seguramente patrones de conducta (y de movimiento) muy posiblemente ineficientes. Un ejemplo de lo contrario sería que el mismo escalador rindiese a un nivel de 7c en lugar de 7a+. Entonces, es probable que su nivel de eficiencia fuese bastante bueno (o al menos aceptable), y posiblemente su rendimiento si se vería beneficiado por una mejora de su nivel físico específico. Obviamente, la mejor valoración de la eficiencia es la observación cualitativa de cada componente que la determina. De hecho, recientemente Taylor y col., (2020) publicaron una buena herramienta para guiar en cierto modo este proceso (14). La información de la tabla anterior sólo es una ayuda  para poder decidir qué orientación global se podría dar al entrenamiento, en relación al peso que se podría otorgar a los trabajos físicos más específicos.

Por otro lado, al poder comparar los indicadores obtenidos en los auto-test entre sí (gracias a la normalización realizada), es posible determinar si cuentas con un perfil fisiológico compensado ono, es decir, si las adaptaciones que te permiten manifestar resistencia específica al escalar están desarrolladas lo suficiente para el nivel de fuerza de dedos que puedes expresar. Esta comparación se basa en los hallazgos de un reciente estudio (15), que evidenció un mayor desarrollo en escaladores deportivos comparados con los de boulder, de ciertas adaptaciones que les permitían recuperar mejor entre cada agarre. Esto se tradujo en un mayor tiempo hasta la fatiga en un test intermitente muy parecido al que se utiliza para valorar el indicador AE en losauto-test, sugiriendo que podría existir un perfil fisiológico típico para los especialistas de boulder y otro para los de deportiva, que estarían fundamentalmente diferenciados en esa capacidad de recuperación rápida entre esfuerzos.

A efectos prácticos, un perfil fisiológico se interpreta como descompensado (para 1 o 2 de sus indicadores), cuando estos se alejan más de 1,5 puntos respecto al indicador que presenta el mayor desarrollo. Estos 1,5 puntos equivaldrían a una desviación típica respecto  a los valores medios de resistencia asociados con cada nivel de fuerza. Por ejemplo, un perfil con unos valores de 3,0/4,21/3,24 para los indicadores de F/ANAE/AE, se interpretaría como un perfil compensado, porque ningún indicador se aleja más de 1,5 puntos respecto al más desarrollado (en este ejemplo, el de ANAE). Un perfil 5,3/4,2/3,2 representaría un perfil descompensado para el indicador AE, ya que éste si se aleja más de 1,5 puntos respecto al más elevado (el de F en este ejemplo). Todo esto permite proponer dinámicas de entrenamiento distintas para cada caso  (en referencia a las que aparecen en el historial de auto-test propuestas por la App), que tenderáa la compensación del perfil en el caso de estar descompensado, o a la potenciación secuencial de los factores de rendimiento físicos de la disciplina objetivo en caso contrario.  Esto último puedes tenerlo también en cuenta a la hora de organizar tus entrenamientos, al margen de que entrenes o no mediante suspensiones, para desarrollar las capacidades concretas sugeridas por la App en las dinámicas propuestas tras cada auto-test.

Por último, conocer tu perfil y tu NMI también te puede servir para saber cómo combinar las dinámicas de entrenamiento en suspensión que te propone la App con el entrenamiento adicional que puedas llevar a cabo para escalar. Sobre todo esto encontrarás más información en otros textos (ver enlaces abajo).

REFERENCIAS

(1) Philippe M, Wegst D, Muller T, Raschner C, Burtscher M. Climbing-specific finger flexor performance and forearm muscle oxygenation in elite male and female sport climbers. European journal of applied physiology 2012;112(8):2839-2847.

(2) Bergua P, Montero-Marin J, Gomez-Bruton A, Casajús JA. Hanging ability in climbing: an approach by finger hangs on adjusted depth edges in advanced and elite sport climbers. International Journal of Performance Analysis in Sport 2018;8(3):1-14.

(3) Baláš J, Pecha O, Martin AJ, Cochrane D. Hand–arm strength and endurance as predictors of climbing performance. European Journal of Sport Science 2012;12(1):16-25.

(4) Bergua Gómez PV. Fuerza y resistencia específica en escalada: valoración mediante suspensiones. 2016.

(5) Draper N, Giles D, Schöffl V, Konstantin Fuss F, Watts P, Wolf P, et al. Comparative grading scales, statistical analyses, climber descriptors and ability grouping: International Rock Climbing Research Association Position Statement. Sports Technology 2015;8(3-4):88-94.

(6) Donath L, Wolf P. Reliability of force application to instrumented climbing holds in elite climbers. J Appl Biomech 2015.

(7) Espana-Romero V, Jensen RL, Sanchez X, Ostrowski ML, Szekely JE, Watts PB. Physiological responses in rock climbing with repeated ascents over a 10-week period. Eur J Appl Physiol 2012 Mar;112(3):821-828.

(8) Bertuzzi R, Franchini E, Tricoli V, Lima-Silva AE, Pires FO, Okuno NM, et al. Fit-climbing test: a field test for indoor rock climbing. Journal of strength and conditioning research 2012 Jun;26(6):1558-1563.

(9) Fanchini M, Violette F, Impellizzeri FM, Maffiuletti NA. Differences in climbing-specific strength between boulder and lead rock climbers. Journal of strength and conditioning research / National Strength & Conditioning Association 2013 Feb;27(2):310-314.

(10) Macdonald JH, Callender N. Athletic Profile of Highly Accomplished Boulderers. Wilderness Environ Med 2011 6;22(2):140-143.

(11) Mladenov LV, Mihailov ML, Schoffl VR. Anthropometric and strength characteristics of world-class boulderers. Medicina Sportiva 2009;13(4):231-238.

(12) Vereide V, Kalland J, Solbraa AK, Andersen V, Saeterbakken AH, editors. Correlation between relative Peak-, isometric Force and RFD and climbing performance. 3rd Rock Climbing Research Congress. Proceedings 2016; August 5 – 7th, 2016; Colorado, USA: 3rd International Rock Climbing Research Congress; 2016.

(13) Magiera A, Roczniok R, Maszczyk A, Czuba M, Kantyka J, Kurek P. The structure of performance of a sport rock climber. Journal of human kinetics 2013;36(1):107-117.

(14) Taylor N, Giles D, Panáčková M, Mitchell J, Chidley J, Draper N. A Novel Tool for the Assessment of Sport Climber´s Movement Performance. International Journal of Sports Physiology and Performance 2020;1(aop):1-6.

(15) Warner A, Stone K, Sveen J, Draper N, Dickson T, España V, et al, editors. Forearm oxygenation kinetics, strength and endurance characteristics of boulderers and sport climbers. ; 30-Noviembre-2016; Nottingham: British Association of Sport and Exercise Sciences; 2016.

LINKS

Los fundamentos científicos de los auto-test

Cómo compatibilizar entrenamientos en suspensión con otros entrenamientos según el NMI

Las dinámicas de entrenamiento propuestas por la App